El estudio
Lo fundé en marzo de 2013 con Gabriel Quintero, con quien ya había trabajado en OrugaFilms y en Imvinet, justo al salir de esta última. La oficina estaba en Caracas, en el mismo edificio que Imvinet, cuyo director nos la alquiló.
Llevaba la dirección creativa —toda la parte visual y de diseño de los proyectos— y además desarrollaba, trataba con los clientes y dirigía proyectos. Es la etapa en la que la responsabilidad dejó de ser solo técnica: había que conseguir el trabajo, presupuestarlo y entregarlo.
Lo que hicimos
Unas quince webs para distintos clientes, primero con Joomla y después con WordPress, incluidas tiendas con WooCommerce. Una aplicación móvil híbrida en PhoneGap con backend en PHP para la Asociación de Scouts de Venezuela, con noticias y notificaciones para sus miembros. Y un sistema web de nómina para una pequeña empresa de vigilancia privada.
Editor web para personalizar fundas de móvil
Para una empresa que imprimía carcasas de teléfono personalizadas desarrollé un editor gráfico en el navegador, una especie de Photoshop a medida. Tiene ficha propia.
Dirigir lo que no sabes hacer
Una gran empresa industrial nos encargó una plataforma de formación interna —seguridad laboral y otros cursos— que había que construir en .NET, una tecnología que el estudio no usaba. En lugar de rechazar el proyecto o improvisar, contratamos desarrolladores externos y yo dirigí el desarrollo: coordinación del equipo y seguimiento con el cliente.
Fue la primera vez que dirigí algo que no habría sabido programar yo mismo, y la lección se quedó: dirigir un desarrollo es entender el problema, el alcance y el ritmo, no necesariamente dominar la herramienta.
Chispa Sport
Aquí empezó Chispa Sport, la plataforma de estadísticas de béisbol y softbol, como cliente del estudio. Al cerrar Saltamontes seguí con el proyecto por mi cuenta, y es en la etapa siguiente donde hice la mayor parte del desarrollo.